martes, 5 de marzo de 2013

Lluvia de estrellas

Introducción

¿Quién no ha visto una estrella fugaz?, ¿Cuántos de nosotros no habrán pedido, como dice la tradición, un deseo al observarla?. Con algo menos de romanticismo, podemos decir que todos hemos visto alguna y nos hemos sentido afortunados por ello. Pero, ¿que son en realidad? Este es un fenómeno astronómico muy frecuente ya que, prácticamente, todos los días se pueden observar bajo un cielo limpio de nubes y sin luz que nos lo dificulte. Una estrella fugaz no es otra cosa que un minúsculo grano de polvo que, a gran velocidad, atraviesa nuestra atmósfera y a causa del rozamiento con ella se quema y deja una estela luminosa, de mayor o menor intensidad y duración dependiendo del tamaño de esa partícula. Bien, pero, ¿y de dónde proceden?, ¿cómo se forman y por qué chocan con nosotros?, ¿solo pueden verse de noche?. Para empezar, primero debemos conocer un poco unos objetos fascinantes, formados en los inicios del Sistema Solar y compuestos principalmente de hielo y polvo: los cometas.

Un cometa es, básicamente, una bola de hielo sucio que viaja por el interior del Sistema Solar y cuya órbita le lleva cada cierto tiempo a acercarse al Sol. En este acercamiento se produce el calentamiento del cometa y debido a ello, sus partículas se desprenden con lo que se produce una especie de cola a causa del viento solar.

Imagen 1 - Cometa Halley, objeto asociado a las η-Acuáridas (ETA) y las Oriónidas (ORI). Créditos: ESA / Max-Planck-Institute for Solar System Research

¿Y que tienen que ver los cometas con las estrellas fugaces?. Muy sencillo: cuando los cometas van perdiendo parte de su material, éste queda en suspensión y si coincide este rastro con la órbita de la Tierra, al ser atravesados por ella entran en la atmósfera produciéndose su desintegración y dejando ese hermoso rastro luminoso. Cuando esto ocurre, con más o menos partículas colisionando con la Tierra, se produce una lluvia de estrellas y éstas van siempre asociadas a un cometa de período corto, salvo en algún caso en el cual están asociadas a un asteroide, aunque se cree que en estas ocasiones es debido a que el cometa se ha quedado “desnudo” y quedando sólo su núcleo interno, ha pasado a ser considerado como tal.

Las lluvias de estrellas que podemos observar son muchas y muy variadas con respecto al número de meteoros que se avistan en un determinado tiempo, haciendo una media y llamándose a este número la THZ, que viene a significar la Tasa Horaria Zenital, es decir, el número de media de meteoros que se pueden observar por hora. Su intensidad depende de la cantidad de material con el que se encuentra la Tierra a su paso por la zona en cuestión y han sido denominadas en su gran mayoría, basándose en la constelación de la cual parecen salir los meteoros, a cuyo punto o zona se le denomina Radiante.

Imagen 2 - Órbita del Cometa Halley, en los dos puntos que corta la de la Tierra se producen las η-Acuáridas (ETA) y las Oriónidas (ORI). Créditos: Wikimedia Commons Software Celestia

Todas las lluvias de estrellas varían en la cantidad de meteoros observados cada año, si bien, algunas tienen un número bastante estable, otras pueden aparecer con una actividad inusual y ser muy sorprendentes al no esperarse una THZ tan elevada. Las estimaciones hechas para cada lluvia de estrellas son, por lo tanto, aproximadas.

De las muchas lluvias de estrellas que podemos observar a lo largo del año, tenemos varias de mayor importancia debido a su espectacularidad y otras, éstas en mayor cantidad, cuyo número es escaso y que en muchas ocasiones pasan desapercibidas para la mayoría de aficionados, aunque no por ello no tengan una cierta relevancia y no sean estudiadas.

Cabe destacar que la mayoría de los datos aportados al estudio de este bello espectáculo celeste son realizados por astrónomos aficionados de todo el mundo, sin cuya aportación no se dispondría de tanta información sobre uno de los fenómenos más fáciles de observar sin necesidad de aparatos de ayuda óptica y para el que no es necesario sino desplazarse a un lugar lo menos contaminado tanto lumínica como atmosféricamente, no coincidir el día del máximo de actividad con la Luna demasiado grande, mucho mejor si es Nueva y tener fortuna con las condiciones de nubosidad local.

Hagamos un repaso de ellas y veamos algunos datos de interés sobre cada una.


Listado de lluvias de meteoros nocturnas

Para realizar la presente lista nos hemos basado en los datos de la International Meteor Organization (IMO), si bien existen otras lluvias de menor envergadura podemos considerar a esta, una lista detallada de las principales.

Antes de continuar veamos brevemente el significado de los términos utilizados en el encabezado de la lista:

Nombre: designación (en español) de la lluvia de meteoros en cuestión con el acrónimo IMO entre paréntesis.
Objeto asociado: cuerpo celeste, cometa o asteroide, que se considera progenitor del enjambre de meteoroides responsables de la lluvia.
Período: lapso de tiempo durante el cual la Tierra corta la órbita del enjambre de meteoroides responsables de la lluvia.
Máximo: fecha estimada en la que se verán mayor cantidad de meteoros. Puede variar de un año a otro.
Velocidad (km/s): velocidad promedio en la que los meteoroides ingresan en la atmósfera terrestre.
THZ: Tasa Horaria Zenital (también THC en fuentes en español), número máximo calculado de meteoros que un observador ideal podría ver bajo un cielo perfectamente claro, con magnitud límite 6,5 y el radiante ubicado directamente en su cenit. Este valor es dado en términos de meteoros por hora.


Nombre
Objeto asociado
Período
Máximo
Velocidad (km/s)
THZ
Cuadrántidas (QUA)
Asteroide 2003EH (1)
1/01 al 5/01
3/01
41
120
δ-Cáncridas (DCA)
Asteroide 2001YB5
1/01 al 24/01
17/01
28
4
α-Centáuridas (ACE)
28/01 al 21/02
7/02
56
6
δ-Leónidas (DLE)
15/02 al 10/03
24/02
23
2
γ-Nórmidas (GNO)
25/02 al 22/03
13/03
56
8
Virgínidas (VIR)
25/01 al 15/04
24/03
30
5
Líridas (LYR)
Cometa C/1861 G1 / Thatcher
16/04 al 25/04
22/04
49
18
π-Púppidas (PPU)
Cometa 26P / Grigg-Skjellerup
15/04 al 28/05
24/04
18
var
η-Acuáridas (ETA)
Cometa 1P / Halley
19/04 al 28/05
5/05
66
60
Sagitáridas (SAG)
15/04 al 15/06
19/05
30
5
Junio Bootidas (JBO)
Cometa 7P / Pons-Winnecke
26/06 al 2/07
27/06
18
var
Pegásidas (JPE)
7/07 al 13/07
9/07
70
3
Julio Phoenícidas (PHE)
10/07 al 16/07
13/07
47
var
Piscis Austrínidas (PAU)
15/07 al 10/08
28/07
35
5
δ-Acuáridas Sur (SDA)
12/07 al 19/08
28/07
41
20
α-Capricórnidas (CAP)
cometa 169P / NEAT
3/07 al 15/08
30/07
23
4
ι-Acuáridas Sur (SIA)
25/07 al 15/08
4/08
34
2
δ-Acuáridas Norte (NDA)
15/07 al 25/08
8/08
42
4
Perseidas (PER)
Cometa 109P / Swift-Tuttle
17/07 al 24/08
12/08
59
100
κ-Cígnidas (KCG)
Planetas menores 2008 ED69, 2001MG1 y 2004LA12 (2)
3/08 al 25/08
17/08
25
3
ι-Acuáridas Norte (NIA)
11/08 al 31/08
19/08
31
3
α-Aurígidas (AUR)
25/08 al 8/09
1/09
66
10
δ-Aurígidas (DAU)
5/09 al 10/10
9/09
64
5
Píscidas (SPI)
1/09 al 30/09
19/09
26
3
Dracónidas (GIA)
Cometa 21P / Giacobini-Zinner
6/10 al 10/10
8/10
20
var
ε-Gemínidas (EGE)
14/10 al 27/10
18/10
70
2
Oriónidas (ORI)
Cometa 1P / Halley
2/10 al 7/11
21/10
66
23
Táuridas Sur (STA)
Cometa 2P / Encke
1/10 al 25/11
5/11
27
5
Táuridas Norte (NTA)
1/10 al 25/11
12/11
29
5
Leónidas (LEO)
Cometa 55P / Tempel-Tuttle
14/11 al 21/11
17/11
71
20
α-Monocerótidas (AMO)
15/11 al 25/11
21/11
65
var
χ-Oriónidas (XOR)
26/11 al 15/12
2/12
28
3
Phoenícidas Dic (PHO)
Cometa D/1819 W1 / Blanplain
28/11 al 9/12
6/12
18
var
Púppidas / Vélidas (PUP)
1/12 al 15/12
7/12
40
10
Monocerótidas (MON)
27/11 al 17/12
9/12
42
3
σ-Hídridas (HYD)
3/12 al 15/12
12/12
58
2
Gemínidas (GEM)
Asteroide (3200) Phaeton
7/12 al 17/12
14/12
35
120
Coma Berenícidas (COM)
12/12 al 23/01
19/12
65
5
Úrsidas (URS)
Cometa 8P / Tuttle
17/12 al 26/12
22/12
33
10
Fuente Antihélica (ANT) (3)
10/12 al 10/09
Varias
30
4

Notas:
(1) El asteroide 2003EH se cree que fue el cometa C/1490 Y1 observado en oriente hace unos 500 años aproximadamente.
(2) Se estima que los planetas menores 2008 ED69, 2001 MG1 y 2004 LA12 podrían ser fragmentos del cometa progenitor de la lluvia kappa-Cígnidas.
(3) La Fuente del Antihelio (ANT) es una región amplia, aproximadamente ovalada, con un tamaño de 30° de ascensión recta y 15° en declinación, centrada aproximadamente 12° al este del punto de oposición solar sobre la eclíptica, de allí su nombre. En realidad, no se trata de una lluvia como tal, sino más bien una región del cielo en la que una serie de lluvias menores de actividad variable, generalmente débil, poseen su radiante (cita textual: website de la IMO).

Cuadrántidas:

Esta lluvia de estrellas debe su nombre a la antigua constelación de la que parte su radiante, Cuadrans Muralis, que ahora ocupa la actual Boyero. Tiene una actividad de unos 120 meteoros por hora siendo una de las más activas. Antiguos astrónomos orientales observaron hace unos 500 años al cometa C1490 Y1 y que a su vez se cree identificado con el asteroide 2003 EH1 cuyo rastro, muy probablemente, sea la causa de las Cuadrántidas. Entre el 1 y el 5 de Enero tiene lugar esta lluvia de estrellas siendo el día 3 el máximo.

Imagen 3 - Radiante Cuadrántidas. Créditos: CSEU Software Cartas del Cielo

Líridas:

Su radiante se ubica en la constelación de Lira, cerca de la estrella más brillante de ésta, Vega (Alfa Lyrae).

De no mucha actividad, pueden verse entre el 16 y 25 de Abril con una THZ de 18/20. El máximo se produce el 22 y son meteoros rápidos, entrando en la atmósfera a unos 49 km/seg. Su causante es el cometa Thatcher (C/1861 G1) de período largo (415 años). Ha tenido apariciones con estallidos de actividad que han llegado a una THZ de 200.

Imagen 4 - Radiante Líridas. Créditos: CSEU Software Cartas del Cielo

Perseidas:

Con radiante en la constelación de Perseo, las también llamadas Lágrimas de San Lorenzo son una de las lluvias de meteoros más espectaculares.

Son causadas por el cometa 106P/ Swift-Tuttle (período de 135 años) con una THZ de 100, entrando a unos 59 Km/seg. Este cometa nos visitó por última vez en 1992 por lo que al año siguiente la THZ fue de 300.

Se pueden ver entre el 16 de Julio y el 24 de Agosto, siendo su máximo entre el 11 y el 13 de Agosto.

Imagen 5 - Radiante Perseidas. Créditos: CSEU Software Cartas del Cielo

Dracónidas:

La extensa constelación del Dragón es el punto desde el cual parecen salir estos meteoros, más concretamente de la parte de la cabeza.

Se conoce también a esta lluvia de meteoros como las Giacobínidas debido a su cometa progenitor, el 21P/ Giacobini-Zinner (período 6,3 años).

La velocidad es de 20 Km/seg y se pueden observar entre el 6 y el 10 de Octubre siendo el día 8 cuando se produce el máximo de su actividad.

Su THZ es muy variable, habiéndose llegado en 1933 a 10.000 (otras fuentes citan sobre 6.000), llamándose en este caso a estos picos de actividad tormentas.

Imagen 6 - Radiante Dracónicas. Créditos: CSEU Software Cartas del Cielo

Oriónidas:

El Cazador, una de las más bellas constelaciones de nuestro cielo, tiene el privilegio de acoger esta lluvia de estrellas.

De moderada actividad, ésta se extiende entre el 2 de Octubre y el 7 de Noviembre llegando su THZ a 23.

Están relacionadas al famoso cometa 1P/ Halley que también da lugar en Agosto a las Eta Acuáridas.

Su velocidad es de 66 Km/seg y el día del máximo el 21 de Octubre.

Imagen 7 - Radiante Oriónidas. Créditos: CSEU Software Cartas del Cielo

Leónidas:

El León es la constelación de la que parte esta espectacular lluvia de meteoros que aparece con una THZ de 20, entrando a una velocidad de unos 71 Km/seg. y que se puede disfrutar entre el 15 y 21 de Noviembre.

Están relacionadas con el cometa 55P/ Tempel-Tuttle con período orbital de 33,2 años y cada 33 años, aproximadamente, muestran una intensidad que las ha llevado a tener en 1966 un pico de 100.000 meteoros por hora.

De color rojizo, suelen dejar una estela verde que dura unos segundos, espectacular para los amantes de estos acontecimientos astronómicos. Esto es debido al choque frontal que se produce con la Tierra.

El máximo se produce entre los días 12 y 13 y el planeta Urano tiene gran relación con ella al ser su distancia en el afelio del cometa progenitor igual al radio de la órbita de este planeta.

Imagen 8 - Radiante Leónidas. Créditos: CSEU Software Cartas del Cielo

Gemínidas:

Los Gemelos nos brindan la oportunidad de contemplar una de las mejores lluvias de estrellas.

Su máximo se produce el 13-14 de Diciembre, siendo su período de observación entre el 7 y el 17 de dicho mes.

Es la lluvia de estrellas de mayor actividad con una THZ de 120.

Su velocidad es de 35 Km/seg y está relacionada con el asteroide (3200) Phaeton, descubierto por IRAS y posiblemente un cometa que ha perdido toda su envoltura y solo ha quedado el núcleo rocoso.

Imagen 9 - Radiante Gemínidas. Créditos: CSEU Software Cartas del Cielo

Listado de lluvias de meteoros diurnas

También existen lluvias de meteoros en las que la intersección de la órbita terrestre y la del enjambre de meteoroides se produce en horas diurnas. Sin embargo, debido al brillo del Sol, estas no pueden ser observadas visualmente por lo que se hace uso de otros métodos para su registro relacionados al uso de ondas de radio y el radar.

A continuación exponemos una lista de las principales lluvias de meteoros diurnas. En este caso, la columna Tasa nos indica la cantidad de observaciones esperadas.


Nombre Objeto asociado Período Máximo Tasa
Cap / Sagitáridas
13/01 al 4/02
1/02
Media
χ-Capricórnidas
29/01 al 28/02
13/02
Baja
Píscidas
8/04 al 29/04
20/04
Baja
δ-Píscidas
24/04
24/04
Baja
ε-Ariétidas
24/05 al 27/05
9/05
Baja
Ariétidas
4/05 al 6/06
16/05
Baja
ο-Cétidas
5/05 al 2/06
20/05
Media
Ariétidas
22/05 al 2/07
7/06
Alta
ζ-Perséidas
20/05 al 5/07
9/06
Alta
β-Táuridas
5/06 al 17/07
28/06
Media
γ-Leónidas
14/08 al 12/09
25/08
Baja
Sextántidas
9/09 al 9/10
27/09
Media

Glosario

Además de los términos que hemos estado explicando con anterioridad, veremos a continuación un pequeño glosario básico de términos relacionados a este tema:

Meteoroide: Son partículas de polvo y hielo o rocas que pueden llegar hasta decenas de metros y que se encuentran en el espacio debido al paso de un cometa o son escombros formados durante el nacimiento del sistema solar.

Meteoro: Se denomina así al fenómeno luminoso producido en la alta atmósfera por la ionización del aire causada cuando los meteoroides ingresan a la misma. Se denomina meteoro esporádico cuando su observación no se asocia a ninguna lluvia en particular.

Tormenta de meteoros: En raras oportunidades la Tierra atraviesa la órbita de un enjambre de meteoroides en una sección donde la densidad es muy alta, en esos casos la lluvia de meteoros se denomina tormenta y puede alcanzar una THZ del orden de los 1000 meteoros / hora.

Bólido: Son aquellos meteoros cuya luminosidad supera a la del planeta Venus (magnitud -4). Pueden ir acompañados por un estampido debido a que al ingresar a la atmósfera supera la velocidad del sonido. En muchos casos, a causa del recalentamiento del meteoroide que lo origina, este puede explotar y dar lugar a varios trazos independientes. Cuando por su tamaño no se desintegran totalmente en su ingreso atmosférico, dan lugar a un meteorito.

Imagen 10 - Estela dejada por el bólido de Chelyabinsk (Rusia) del 15/02/2012. Créditos: Wikimedia Commons - Nikita Plekhanov

Meteorito: Aquellos meteoroides que no se desintegran totalmente en la atmósfera y logran llegar hasta la superficie del planeta reciben esa denominación.

Imagen 11 - Meteorito Allende, cayó el 8 de febrero de 1969 sobre el estado mexicano de Chihuahua. Créditos: Wikimedia Commons - H. Raab

Radiante: Es el punto del firmamento al que parecen converger por razones de perspectiva todas las trayectorias de los diferentes meteoros que pertenecen a una lluvia de meteoros determinada.

Estela: Trazo de gas ionizado que permanece a lo largo de la ruta recorrida por un meteoro. En determinadas ocasiones esta puede ser visible durante un lapso de tiempo superior a varios segundos, en esos casos se la denomina estela persistente.

Índice poblacional: Es un valor numérico que nos indica la distribución de brillo de los meteoros producidos por una determinada lluvia. Índices inferiores a 2,5 es un indicador de que la lluvia incluirá abundantes meteoros brillantes, mientras que por el contrario, valores superiores a 3,0 suponen un mayor predominio de meteoros débiles.

Cenit: Punto más alto de la bóveda celeste.

Condiciones ideales de observabilidad

No observamos lo mismo cuando elevamos nuestra vista al firmamento nocturno en medio de una ciudad que en un aislado campo. Hay factores que independientes de la lluvia de meteoros en sí misma, favorecen o perjudican su observación.

Entre los más destacados podemos enumerar:

Fase de la Luna: si la Luna se encuentra llena, su luminosidad atenuará los trazos perjudicando la observación.

Polución lumínica: es la producida por fuentes de iluminación artificial, especialmente notable en centros urbanos. Se manifiesta como una claridad continua y difusa, que afecta a la oscuridad del cielo nocturno. Por ello es preferible la observación del mismo en zonas rurales, libres de este tipo de contaminación.

Altura sobre el horizonte de la radiante: cuando observamos sobre el cenit, las imágenes son más nítidas y estables que al mirar el mismo objeto sobre el horizonte. Esto se debe a que la cantidad de aire a atravesar es menor en el cenit, por lo que cuando más alta se encuentra la radiante mayores posibilidades de ver meteoros débiles.

Condiciones atmosféricas: además de los factores anteriormente detallados, las condiciones climáticas es una de las más determinantes, si la noche en cuestión se encuentra nublada, poco o nada observaremos. También la humedad, la temperatura, la presión atmosférica y el viento contribuirán a una mejor o peor visibilidad. En astronomía hay un valor llamado Seeing (visión) que nos indica en qué grado influye el efecto distorsionador de la atmósfera sobre las imágenes de objetos astronómicos. El seeing está causado por turbulencias atmosféricas que deforman el camino óptico recorrido por los rayos de luz de objetos exteriores a la atmósfera. Existen varias escalas para cuantificarlo, una de las más comunes es la de Pickering, la cual va del 1 al 10 según la calidad del cielo observado midiendo el grado de turbulencia de una estrella de referencia (1 para muy pobre y 10 para perfecto). Otra es la escala de Antoniadi, esta otorga valores del 1 al 5 utilizando números romanos. Los números de menor valor denotan mejores condiciones atmosféricas, a la inversa que la de Pickering. Actualmente, los observatorios utilizan métodos más precisos para determinar la calidad del cielo, sin embargo estas escalas siguen vigentes en las observaciones amateurs.

La importancia científica del estudio de las lluvias meteóricas

Más allá del simple placer de observar bajo un cielo despejado, con buenas condiciones de Luna y libre de polución lumínica el espectáculo que ofrece una lluvia de estrellas con una alta THZ, existen otras razones para llevar a cabo registros científicos de este fenómeno.

El estudio de las lluvias meteóricas permite determinar datos como órbita del enjambre; asociación del mismo a un cuerpo progenitor y su estudio en base a los meteoroides que conforman el enjambre; densidad, distribución y masa del mismo; tamaño y composición de los meteoroides y mejorar las predicciones de futuras lluvias de meteoros. Además, en los casos en que por el tamaño del meteoroide este logra sobrevivir al rozamiento atmosférico y se convierte en un meteorito los datos aportados por estos son muy útiles para aprender sobre su composición, procedencia e incluso historia de nuestro sistema solar.

Pero no solo su estudio tiene un interés netamente científico, sino que además lo tiene desde un punto de vista pragmático, ya que las predicciones de lluvias de meteoros son útiles para poder tomar medidas preventivas que permiten proteger a satélites y a la Estación Espacial Internacional de indeseables choques, dado que, aunque los meteoroides pueden ser minúsculos, tienen una energía cinética muy alta y fácilmente dañarían a estos equipos.

Imagen 12 - Satélite Olympus-1 (ESA), el mismo quedó fuera de servicio en 1993 luego que un meteoroide de las Perseidas estropeara su giroscopio. Créditos: ESA

Su estudio permite finalmente aportar datos sobre cuerpos menores cuya órbita intercepta a la terrestre -o puede hacerlo en un futuro- y estudiar el riesgo real de una colisión con nuestro planeta.

Consejos prácticos para la observación de lluvias de meteoros

En primera instancia debemos optar cuál es el objeto de nuestra observación, básicamente podemos estar interesados con fines netamente recreativos (por el solo placer de mirar una lluvia de estrellas, que no es poco), o en su defecto, deseamos obtener información que sea útil con fines científicos.

Además del “porqué” de la observación, también debemos tener en cuenta el “con que” llevaremos a cabo la misma. Si bien mayoritariamente las observaciones de este tipo se realizan a ojo desnudo, no es la única manera existente, también podemos hacer uso de prismáticos de amplio campo, registrarlas con cámaras de video o mediante equipos de radio. Si bien la observación a ojo desnudo puede ser tanto con fines recreativos como científicos, el resto de las mismas sólo se justifican para obtener información científica.

Imagen 13 - Una perseida se descuelga sobre el imponente marco del VLT en Chile. Créditos: ESO / Stéphane Guisard

Sin importar el “porqué” de la observación, si llevaremos a cabo la misma a ojo desnudo o con prismáticos, hay una serie de simples consejos que serán útiles a la hora de tener una fructífera sesión de observación.

  • Si se es principiante, es recomendable comenzar con aquellas lluvias con una THZ alta y buena calidad de seeing. A medida que se vaya ganando experiencia se puede ir incursionando en lluvias más difíciles de observar.
  • Es aconsejable buscar un lugar sin polución lumínica, alejado de las fuentes lumínicas propias de la ciudad.
  • Una sesión de observación puede durar varias horas, por lo que se debe procurar encontrarse lo más cómodo posible durante la misma. Llevar abrigo, aun cuando de la impresión de que no hace frío, luego de un buen rato quieto se puede echar de menos la falta del mismo. Una tumbona o reposera puede ser una útil herramienta que permite recostarse cómodo y observar el cielo. También puede usarse alguna colchoneta para tumbarse directamente sobre el suelo. Llevar termo con alguna bebida para apagar la sed (agua, café, té, gaseosa).
  • Una linterna con luz roja. Un papel celofán de ese color sujeto con una banda elástica servirá para tal fin, de esa manera se evita encandilarse y tener que volver a esperar antes de que la visión se adapte nuevamente a la oscuridad.

Sí nuestro interés supera la simple observación de una lluvia de meteoros con fines recreativos, y deseamos hacerlo con el objeto de recabar información científica (inquietud que supera la finalidad de este artículo), en la sección Bibliografía se ofrecen los enlaces a las Guías de la SOMYCE y si su comprensión del inglés es fluida podrá consultar a la International Meteor Organization donde se registran los informes de las observaciones.

Joaquín Quiros Varela y Silvio Oreste Topa
para Simplemente... El Universo

Bibliografía

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